Los proyectos sociales, incentivando la confianza generalizada

Los proyectos sociales, incentivando la confianza generalizada

El capital social positivo es una variable indispensable para el crecimiento y desarrollo económico. Proveniente de la sociología y con al menos 30 años en el ámbito de las ciencias económicas, no se ha podido establecer aún un consenso académico sobre como definirlo, sin embargo, podemos decir que son todas aquellas redes o relaciones, basadas en la confianza, que se establecen entre individuos y/u organizaciones y que, entre otras cosas, facilitan la acción colectiva.

En el caso venezolano, el capital social positivo es muy bajo, lo que puede evidenciarse en la alta percepción de corrupción que existe sobre el país. Es importante destacar que, según estudios econométricos, por cada punto porcentual que aumente el capital social positivo en Venezuela, el PIB per cápita se incrementaría en 48 dólares.

La gestión de proyectos de desarrollo, además de permitir la provisión de bienes y servicios para personas muy necesitadas, nos da la oportunidad de incentivar y fortalecer el capital social positivo dentro de las comunidades y la sociedad. Para lograr esto, es necesario que quienes trabajamos en este tipo de iniciativas tratemos de promover la visión compartida de los problemas o necesidades entre quienes se ven afectados y serán beneficiados por el proyecto. Si un problema afecta a mi comunidad, me afectará también como individuo, independientemente del grado en que lo haga.

En segundo lugar debemos tratar de incentivar la organización entre quienes se beneficiarán del proyecto, bajo el fundamento de que como grupo es mucho más sencillo resolver nuestros problemas. Una vez organizadas, estas personas deben ser capacitadas, para que puedan participar de manera eficiente y efectiva durante la gestión del proyecto.

Por último, debemos invitar a los beneficiarios directos a participar activamente durante todas las fases del ciclo de vida del proyecto, identificando sus necesidades, proponiendo soluciones, eligiendo el camino a transitar, evaluando el desempeño y los resultados obtenidos por el proyecto, garantizando la calidad y el cumplimiento del cronograma, ejecutando algunas actividades y corroborando que se cumpla el objetivo y el fin transformador de la intervención.

Es a través de este tipo de procesos que se empodera realmente a las personas, convirtiéndolos en protagonistas y co-responsables en la solución de sus problemas, sumando además un poderoso aliado para la gerencia del proyecto.

Aunque el capital social positivo no surge de la noche a la mañana, atendiendo a una dinámica social compleja, es a través del incentivo a la organización, capacitación y participación, que los proyectos sociales pueden sembrar el germen para que esta importante variable florezca, es aquí donde reside el verdadero poder transformador de este tipo de iniciativas.

Alejandro Acosta García

@aleco44

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